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Marketing Experiencial: Historia real "decir vs hacer"


Para muchas marcas es solo “decir” y no “hacer”, ¿Cómo planificamos acciones para hacer sentir y no para decir que sientan? ¿Qué sucede cuando nos involucramos con nuestro público objetivo? ¿Hasta dónde llegar para conectar? Y sí, “gurús” “genios” “inteligentísimos” “creativos” solo critican sin aportar sus experiencias para que sirvan de guía a quienes aún no han encontrado la fórmula o simplemente necesitan inspiración, ya saben algunos temen compartir sus secretos.

Hace unos meses mi equipo y yo formamos parte de las comunicaciones en social media de un evento musical que tenía como objetivo principal “generar emociones a través de la nostalgia”, seguro pensarás vaya que objetivo tan común ¿No?, te cuento algo, lo común es solo “decirlo” y lo difícil es hacerlo más allá de que estas frases sean parte del copy “vive la experiencia” “revive tus emociones” “no te lo puedes perder” “el mejor evento del año”, lo primero que hicimos fue prohibir todas esas palabras trilladas en nuestra comunicación o respuestas, nos dedicamos a planificar acciones puntuales que lograrán conectar. Para hacerlo más preciso hoy nos enfocaremos en solo una de ellas:

Iniciamos con una campaña teaser (intriga) que solo señalaba pistas con mensajes claves escritos y gráficos que reconocería el público objetivo que vivió y sintió esa música. Lo más importante en este paso fue hacerlos pensar e imaginar para que se conectarán con esa época y descifraran el nombre de la banda principal; lejos de lo que piensan muchos, a las personas les encantan los retos, en este tipo de casos olvídate de las multitudes y los “virales” que se convierten en nada, enfócate en conectar con las personas correctas ellos multiplicarán el mensaje por ti. Acto seguido coronamos internamente a nuestro primer seguidor como “el rey” (que además descifró el mensaje), durante toda la promoción del evento le dimos seguimiento a su comportamiento y publicaciones, participando en trivias él logró ser uno de los ganadores de entradas de cortesía, posterior a eso por ser nuestro “rey” (interno) le entregamos un tipo de entrada superior a la que se había ganado (conectando).

El día del concierto teníamos un plan organizado con la productora pero los sorprendidos fuimos nosotros. Nuestro “rey” nos comentó por mensaje directo que salía tarde de su trabajo y se iba a retrasar bastante (temía perderse a su banda favorita), esto colocaba en riesgo el plan A, así que nuestra Community Manager lo mantuvo informado de cada banda que iba haciendo entrada en tarima, generando una complicidad única y afirmándole que lo esperaríamos para anunciar a su banda favorita (de quien él era fanático por más de 20 años). Horas más tarde pero justo a tiempo nuestro “rey” llegó, TODOS sabíamos quién era (estábamos más emocionados que él), se acercaba el momento, producción lo guió hasta su lugar y minutos después lo buscamos personalmente entre el público felicitándolo por ser el primer seguidor de la cuenta oficial y le pedimos que nos acompañara con su esposa. 

Nuestro “rey” nos preguntaba ¿Cómo todos saben quién soy? ¿A dónde vamos?, él no podía creer lo que sucedía y además la emoción aumentó por el misterio de no saber a donde iba ¿Su sorpresa? Lo llevamos a compartir unos minutos en el camerino de su banda favorita antes de que entraran en tarima a cerrar el evento. Después de eso podíamos sentir la conexión en un nivel máximo, sus mensajes de sorpresa y agradecimiento no se hicieron esperar junto a la foto con la banda, eso no es todo conocíamos tanto a nuestro “rey” que sabíamos que estaba de aniversario con su esposa ese día y casualmente más de 20 años atrás su primera salida fue a un concierto de esta misma banda, nos lo contó cuando se ganó las entradas y por eso él se convirtió en uno de los indicados para ejecutar la estrategia, esta era la razón real de la “sorpresa”, conectar con un circuito de emociones propias y no impuestas.

Más allá de querer emocionar como objetivo están las verdaderas acciones que se traducen en resultados. Simplemente, menos “vive la experiencia” y más acción.

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